Estamos ante la adaptación a la pantalla grande de El cuchillo en la mano, el primer libro que forma parte de una trilogía distópica escrita por Patrick Ness, quien también intervino en el guion. Dirigida por Doug Liman, la película está protagonizada nada menos que por nuestro adorable Spider-Man, Tom Holland y Daisy Ridley (quien interpreta a Rey Skywalker en Star Wars). O sea, hay equipo en cuanto actores juveniles se refiere.

Una historia de ciencia ficción que se ubica en el año 2257, en un planeta alienígena habitado por terrestres, más precisamente en la comunidad de Prentisstown. Una comunidad en la que curiosamente solo hay hombres, dado que un germen mató a todas las mujeres y creó “el ruido”. Una condición en la que se pueden escuchar los pensamientos de los demás.

En este contexto, el inquieto Todd Hewitt es el único joven del lugar. Pero la tranquilidad del pueblo se perturba cuando cae una nave del espacio exterior, teniendo como única sobreviviente a Viola, una mujer. Con la particularidad de que a ella no le pueden leer los pensamientos. A partir de aquí se desata una especie de “road western”, en donde Todd tendrá la misión de acompañar a Viola a que encuentre un lugar para que se pueda comunicar con los suyos.

Un viaje revelador para el joven, ya que saldrá de la “caverna platónica” en la que estaba encerrado, para descubrir otra realidad. Caos: el inicio es una película correcta. El ritmo fluye, se genera interés por la historia también pretende un dejo de épica. La naturaleza y la tecnología se fusionan para abrir paso a conflictos personales, emocionales y sociales. Para cuestionar una sociedad dominada por un encantador de serpientes, el alcalde Prentiss (magnífico Mads Mikkelsen), que tiene una forma malsana de ejercer poder.

Quizá tantos pensamientos verbalizados, acompañados por una música solemne, generen algo de confusión. O al presentar este nuevo universo colmado de elementos, se descuide la química y las motivaciones de los protagonistas. Sí, falta más pasión y palpitar más aventura, pero está bien narrada… ¿alcanza?

Por María Paula Rios
paula@admitone.fun

 

 

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