El Jardín secreto es una adaptación de la novela fantástica de Frances Hodgson Burnett en la que acompañamos a Mary Lenox, una pequeña y entusiasta huérfana, a la aventura de vivir con su tío en Inglaterra luego de que sus padres mueren en un conflicto bélico en India, en 1947.

Mary Lenox es enviada a vivir a Inglaterra a la mansión de su tío, el viudo Sr. Craven (Colin Firth). Allí comenzará a darse que cuenta que ya no es una niña y que deberá superar la pérdida para afrontar su futuro. Si bien su destino es la casa del tío, éste casi no la conoce y es muy distante, tanto con ella como con Colin, su propio hijo, a quien tiene postrado en una habitación de la gran casa. El ambiente es sombrío, pero Mary sabe cómo arreglárselas, desde muy pequeña su vívida imaginación fue su fiel compañera, y gracias a ella es que podrá refugiarse en sus pensamientos y olvidarse, por momentos, de la realidad. Pero el entorno sigue siendo hostil, hasta que en una de sus exploraciones descubre un jardín secreto, una especie de paraíso mágico donde lo imposible es posible.

Con una narración que tarda en despertar y mostrar algo de acción, El jardín secreto es una historia de transformación. Sin embargo, lo que podríamos esperar del género fantástico, casi nada sucede, y si lo hace es esporádico y forzado. Una suerte de letargo, de ensoñación apesadumbrada: nada fluye, todo se demora. La trama tiene también el mismo problema, la historia de Mary es pura descripción y la poca acción ofrecida aparece casi en la última media hora del film.

Con respecto al reparto, Colin Firth tiene un rol de poquísimo destaque que no logra captar la atención del espectador. Hay una falta de desarrollo de los personajes que ponen todo el peso de la balanza en Mary que, si bien es la protagonista, no logra encajar en su interacción con el resto. Es como una orquesta desafinada que no suena como conjunto, sino cada instrumento por separado. Este detalle no menor, acompaña el tiempo lento haciendo la película un síntoma de cansancio. El esperado final intenta dar un golpe de timón, pero nunca logra compensar la cadencia propuesta desde el inicio.

Por Paula Caffaro.
paula.c@admitone.fun

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