La separación de dos hermanas como punto de partida. Flavia (la hip hopera Sara Hebe), trabaja en una estación de servicio, mirada limpia y dura, con ella no se jode (diríamos vulgarmente); una vaquera en medio de la ciudad. Ana (Martina Juncadella), amante de la música, con la sensibilidad a flor de piel, aparentemente más tranquila. El asesinato de su madre quince años atrás, siempre las une a pesar de la distancia.

Y las cenizas de su mamá hacen que Flavia retorne al lugar que las vio nacer. Un nuevo reencuentro acompañadas de su tía, interpretada por Assumpta Serna, las llevará a recorrer después de tantos años la casa donde se criaron y donde ocurrió el crimen. Hay un duelo abierto, cuestiones sin resolver. Es así que Flavia descubre en el taparollos de una ventana, las pruebas: el arma homicida y una camisa manchada con sangre… de su padre. No, no fue un ladrón sin rostro el autor.

Ante tal revelación, e invadidas por la furia, las chicas irán en busca de un padre al que no ven desde el femicidio, por venganza. En este viaje emocional, de pocas palabras y nervioso, descubrirán sus fortalezas y lo que son capaces de hacer, además de un entramado complejo que involucra a policías y una red de trata.

Un western femenino (que contradicción, ¿no?) con una cámara en mano agitada en pleno barrio, donde la liberación es física y con tiros incluidos. Hay química entre la dupla principal, a pesar de encarnar personalidades muy diferentes, y esto las potencia. Expansivas aborda los tópicos del género (cinematográfico) para exponer cuestiones tan actuales y de atención urgente, como la corrupción institucional y la violencia de género. También para narrar la historia de dos hermanas que necesitan sanar su alma, que se convierten en dos heroínas de armas tomar.

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Por María Paula Ríos.
paula@admitone.fun

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