Esta historia de corte indie, dirigida por Drake Doremus, narra las vivencias de Daphne (Shailene Woodley). Una joven treintañera que acaba de romper con un novio soñado, y se muda a la casa de su media hermana para sobrellevar la angustiosa situación, provocada por sus inseguridades en torno al amor. Daphne, prometió darse un tiempo sola para ver qué surge. Daphne renunció a su trabajo y está en busca de uno nuevo.

Mirada triste, perdida, y cientos de cigarrillos que se consumen como su alma insatisfecha. ¿Qué le pasa? ¿Por qué no puede ser feliz, disfrutar? En este estado, una noche de fiesta en la casa de su hermana, conoce por separado a dos hombres: Frank (Sebastian Stan), pasional, inestable, mujeriego e impulsivo, con quien tiene una atracción salvaje; y Jack (Jamie Dornan), un escritor reflexivo, maduro, que sabe cómo contenerla. Nuestra chica se debatirá entre estos dos hombres, los cuales quiere cada uno a su manera.

Como si las cosas no estuvieran complicadas, ella se entera que ambos son amigos. Y así se desarrolla el relato, entre una Daphne que no sabe lo que provoca su estado anémico de sentimientos, y la relación con estos chicos que pasan el rato o hacen lo posible por entenderla. La puesta es interesante, el movimiento de cámara y la música reflejan la angustia existencial de nuestra protagonista, que tiene un poco más de asidero cuando conocemos la relación con su madre.

Una estética bella y tan melancólica como Daphne, quien tiene una gran dificultad para concentrarse en el presente, y que plantea su existencia a cada paso. Quizá el problema aquí es que el conflicto no está bien desarrollado, o no hay motivaciones convincentes para tanto malestar, lo que dificulta generar un grado de empatía con los personajes; por más que este bien actuada y filmada, de esta forma el relato pierde fuerza, introspección e intimidad.

El punto a favor es ese aire de libertad que respira por momentos el personaje femenino, dejándose llevar por los estados de su cuerpo y la pura insatisfacción, sin mediar psicologismos. Pero la búsqueda de explicaciones no tarda en llegar. Finales, Principios, es un viaje emocional femenino y disfrutable, pero que podría haber sido más hondo. A tener en cuenta la versión de Shailene Woodley de Losing My Religion.

La película está disponible en Cining.

 

Por María Paula Rios.
paula@admitone.fun

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