La actriz sueca Malin Akerman y Bella Thorne, se ponen al frente de esta comedia sobre piñas y mujeres, casualmente dirigida por un hombre, Paul Leyden. La trama gira en torno a Anna, una mujer de mediana edad que viene de desgraciada en desgracia. Ha apostado sus ahorros en abrir un café, y además de ir mal, se incendia el local; su vida amorosa es inexistente; está en duelo por la reciente muerte de su madre, además de enterarse que su padre ha hecho un drástico cambio de vida.

O sea, son demasiados cambios e impactos para una sola mente y cuerpo. En medio de esta racha, su mejor amiga Charleen, quien es policía, la lleva a conocer un club clandestino de pelea de chicas. Un lugar en el que las mujeres descargan sus frustraciones de forma física, siempre respetando reglas. Ella no está acostumbrada a la violencia, ni aliviar sus pesares de ese modo, pero pronto descubre que el lugar tiene una historia que la liga con su madre, quien era la mejor luchadora del club e inclusive la fundadora.

Apelando al sentimentalismo, su amiga le muestra un video en el que su mamá defiende la causa con frases inspiradoras incluidas. Por este motivo, Anna se envalentona y decide pelear, hacer frente a las cosas, a la vida. Para esto, recurrirá a un entrenador poco convencional, Murphy (aquí aparece Alec Baldwin), que entre trago y trago la ejercitará con una bella playa de fondo.

En medio de estos sucesos, retará a luchar a Olivia, la mejor del grupete, al punto de repartir patadas y piñas de a tres muchachas a la vez; también habrá lugar para que su corazoncito palpite con un apuesto y comprensivo doctor. Pelea de chicas es una comedia dramática que tiene muy en cuenta, o por lo menos lo quiere reflejar, el empoderamiento femenino, pero a veces de tanto querer mostrar un discurso desprejuiciado, se torna demagógico.

Las actuaciones de las chicas están muy bien, aunque la cinta por momentos se torna más de acción y dramática que cómica. También tiene varias cuestiones mal resueltas o apresuradas y poco creíbles, como su romance, por ejemplo. Y a pesar de que lo colectivo genera empatía, funciona en pantalla, los clichés no son ajenos. Una historia con grandes contradicciones, que quizá tendría que haber bebido un poco de ese riego que toman las chicas a la hora de luchar, para sumar más transgresión narrativa y conceptual.

Ya podés ver la película en Cining.

Por María Paula Ríos.
paula@admitone.fun

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