Velocidad sideral (y es literal). La nueva entrega de la franquicia “rápida y furiosa” rompe las leyes de la física, en una demencial secuencia con una especie de automóvil/cohete, que llega al espacio para destruir un satélite. Claro que esto nos da la pauta del tono de la nueva entrega, que deja todo tipo de solemnidad a un lado para dar paso desde el absurdo a la espectacularidad en su máxima expresión, incluida una fuerte impronta emocional.

Los amantes de la acción, la velocidad, y de todo este mundillo liderado por Vin Diesel (Dom Toretto) y sus secuaces, va a disfrutar de Rápidos y Furiosos 9, que no escatima en excesos y en recorrer varias partes del mundo. Todo comienza con un Dom retirado de las pistas y las peligrosas misiones, disfrutando de la tranquilidad de su granja, junto a su pequeño hijito y su amor Letty (Michelle Rodríguez). Pero claro que no será gratuito un flashback ochentoso, que recuerda la muerte del padre de nuestro héroe en una carrera de autos, con su hermano más pequeño, Jackob, involucrado en el suceso.

Irrumpiendo la calma, se desatará una nueva misión que involucra no solo recuperar una “arma” tecnológica revolucionaria, sino también enfrentarse con su hermano Jackob Toretto (John Cena), ahora devenido en un espía, que actúa sin piedad y movido por el resentimiento de toda una vida, por ser la sombra de un hermano brillante. Más allá de la adrenalina misma por los sucesivos acontecimientos de alto impacto, impulsados por la propia esencia de este grupo de elite que tiene sangre mezclada con combustible en las venas, la razón de ser, pertenecer y existir aquí se motoriza por la fortaleza de los vínculos y el amor.

El director de Rápidos y Furiosos 9, hablamos de Justin Lin, deja todo en la pista, en el sentido más amplio de la palabra. Escenas de ultra acción delirantes y disparatadas, varias inconexas narrativamente hablando. Un shock vertiginoso que nos transporta a un universo donde prima lo sensorial, pero también se pone de manifiesto el valor de la familia y la amistad. ¡Quinta a fondo!

 

Por María Paula Rios
paula@admitone.fun

 

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