Señor@s, estamos ante una película de Nolan. Una película compleja, barroca, fractal, donde no importa demasiado la trama sino las formas. En rasgos generales podríamos decir que hay espías, varios espías, un dejo noir y un plan terrorista macabro donde las armas físicas pierden interés para abrir paso a una más existencial: la manipulación del tiempo.

No podemos negar que el director es bien interesante visualmente hablando, como construye escenas espectaculares y sublimes, pero cuando un guion concienzudo mete la cola, las cosas se desvirtúan un poco. ¿Snob o genio? Hay mucho por discutir. Paradójicamente, al estilizar tanto la historia, esta no se torna irreductible a una sola idea o concepto, por el contrario, aquí se multiplican las posibilidades. Un ejercicio arduo para el espectador.

Y así, mientras transcurre la cinta, buceamos en un océano de dudas tratando de tomar conciencia de qué es lo que sucede. Quizá, cual droga lisérgica, lo mejor es dejarse llevar por este camino misterioso y sorprendernos en cada giro sin racionalizar demasiado, porque el bucle es extenso. Nolan revisa, analiza, desmonta, cuestiona, para tratar de contar la historia de otra forma; o para deconstruir el complejo entramado que pude haber detrás de una escena o situación espacio temporal que asumimos en nuestra cotidianidad de manera natural.

Claro que a esto le añade una ambición desmedida a nivel complot mundial. No, está idea de la recursividad no es nueva. Una corriente literaria, por ejemplo, asume esta concepción. Tenemos personajes que están en dos lugares a la vez; una visión de los mismos caleidoscópica; una dinámica de repetición intensa, para culminar en un juego de espejos donde nuestro protagonista a pesar de tomar a diferentes caminos, siempre llega al mismo punto.

Sin dudas volcar esta noción a nivel cinematográfico es un riesgo que asume Nolan, ahora tanto desmedro ¿no es un tanto contraproducente al querer sostener el interés del espectador? Tenet se hace extensa, y por momentos termina siendo un ejercicio de tolerancia. Caminante no hay camino, se hace camino al andar, diría Antonio Machado, y en este contexto podemos agregar al desandar; al andar y al desandar de manera infinita ∞.

Por María Paula Ríos
paula@admitone.fun

Deja un comentario