La nueva serie danesa de Netflix, de seis episodios, que supuestamente venía a reemplazar a la exitosa Dark, mezcla un noir nórdico, con algo de drama y folk horror. Aunque cuente con ciertos elementos míticos y paganos, no es justo compararla con la serie alemana ya que la premisa es muy distinta; desde su aspecto narrativo hasta lo argumental. Nos arriesgamos a decir que quizá tenga muchos más puntos de encuentro con la cinta Midsommar de Aris Aster.

Todo comienza a fines de los años 90’, cuando un curso de graduados de secundario, tras montarse en un autobús para festejar, desaparece misteriosamente. Un hecho inexplicable. En realidad, se esfuman todos menos tres de los compañeros y el conductor quienes no recuerdan nada de lo sucedido. Entre los desparecidos se encuentra Ida, la hermana de la pequeña Astrid, que en ese momento tiene nueve años y es testigo del dramático suceso.

Citamos a Astrid (excelente actuación de Danica Curcic), porque ella es la protagonista de  esta historia donde el dolor y el misterio no dan respiro. Claro que después lo sucedido la familia queda destrozada, con una madre al borde de la locura, un padre tratando de tener algo de sentido común, y Astrid que es acosada todas las noches por pesadillas recurrentes relacionadas a su hermana. De repente, a través de un salto temporal, nos encontramos con una Astrid adulta, que tiene una hija y que tiene un programa de radio.

Aunque siempre está latente el tema de la desaparición de su hermana, esto se potencia cuando recibe en la radio una misteriosa llamada de uno de los estudiantes sobrevivientes, que dice saber que sucedió allí realmente. Es así que Astrid decide viajar a sus pagos de origen, y a través de las nuevas pistas averiguar la verdad. Esto conlleva reencontrarse con sus padres y con el pasado en todo su esplendor, es que en realidad el duelo no está elaborado y la incertidumbre no la deja vivir en paz.

Con una narración que alterna todo el tiempo con flashbacks, donde además de la mirada de Astrid de pequeña, vemos la reconstrucción de los hechos antes que Ida desaparezca, la joven ira armando el complejo rompecabezas. A medida que avanzan los capítulos todo se vuelve más surreal y entran en juego elementos paganos. La razón va cediendo paso a la intuición pura y lo sobrenatural se naturaliza, se transforma en ley.

Divinidades germánicas, hombres liebres, equinoccios, rituales y verdades del pasado salen a la luz en esta serie narrativamente equilibrada, donde la trama detectivesca y opresiva deviene en algo místico y espiritual. Sin grandes sorpresas, pero si con un suspense bien construido, los amantes del género disfrutaran de Equinox. Consejo: ponerse en estado de trance y dejarse llevar por el sin sentido para entrar en la misma sintonía que el personaje principal.

 

Por María Paula Ríos
paula@admitone.fun

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