Tenemos la oportunidad de ver esta animación danesa dentro del marco del 22 BAFICI. Una animación en competencia, en el festival, en la cual está involucrada la productora Zentropa Entertainments, fundada nada menos que por Lars von Trier. También dirigida por el experimentado Anders Morgenthaler, y el comediante e ilustrador Mikael Wulff. Después de tanta presentación formal, nos distendemos (como el tono dislocado de la cinta) para contarte que si querés reírte y pasarla bien, esta es una opción a tener en cuenta.

La trama presenta a Monty, un niño que vive en un barrio muy particular, con vecinos fisgones malhumorados, nudistas que hacen parkour, monjas barbudas en zancos, neonazis que habitan en un sótano, una familia que practica terapia de gritos… y su propia familia que está atravesando una crisis. Todo se desmorona cuando su mamá se va de su casa ¡con el entrenador de CrossFit!

El niño la extraña, ni hablar de su melancólico padre. Monty hará lo imposible para que ella regrese. Piensa que la fiesta anual del barrio es una buena oportunidad, pero ¡ha sido suspendida! Por lo que junto a su amiga Sofía se pondrán en acción para que la verbena se lleve a cabo y sus padres vuelvan a estar juntos. ¿La excusa? Este año habrá un “concierto de amor”, con su papá (un músico frustrado) de protagonista.

Monty and the Street Party (Mugge & vejfesten), es una verdadera comedia de enredos disparatada. Todo funciona a nivel argumental, y la técnica de animación no tiene nada que envidiar a Pixar. Desde el momento que se trama la fiesta hasta la resolución final (la fiesta en sí), que detona en una explosión de gags y situaciones una más divertida que la otra. Desprejuiciada, políticamente incorrecta, absurda y original, con un protagonista tan querible como anárquico.

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Por María Paula Rios
paula@admitone.fun

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