Susan Nason y Eileen Franklin tenían 8 años y eran mejores amigas. El 22 de septiembre de 1969, Susan desapareció después de devolver un par de zapatillas en la casa de su amiga. La policía y los grupos de búsqueda registraron toda la zona sin éxito. El 2 de diciembre, los restos de la pequeña fueron encontrados debajo de un colchón viejo que yacía en el fondo de un barranco. La causa de la muerte parecía ser un traumatismo de cráneo por objeto contundente. El asesinato de Susan quedó sin resolver, las autoridades terminaron con más preguntas que respuestas, y las pocas pistas no condujeron a ninguna parte.

Pero en enero de 1989, mientras Eileen estaba en su casa con su hijo  Aaron en su regazo, una imagen aterradora apareció en su cabeza: el asesinato de Susan. Al principio, se resistió al recuerdo, pero luego lo comenzó a compartir primero con su terapeuta y luego con miembros de la familia. Ella le contó a la policía casi todo lo que recordaba: que estaba en un vehículo con el asesino cuando recogieron a Susan y se dirigieron a un bosque. El asesino golpeó la cabeza de Susan dos veces con una piedra; ella también lo ayudó a cubrir a la niña muerta con un colchón viejo.

Los detectives le dijeron a Eileen que su historia parecía consistente… y es así que les confiesa que había visto a su padre, George Franklin, matar a Susan. 20 años después, George fue arrestado bajo sospecha de asesinato. Esta es la historia de Buried, la docuserie basada en un terrible caso real, que ya está disponible por DirectTv Go. Estructurada en cuatro partes, indaga en lo que fue el primer caso de un recuerdo reprimido que salió a la luz y condujo no solo a un arresto, sino también a una condena por asesinato.

“La historia tuvo muchos efectos en el sistema de justicia, el de salud mental y en cómo la sociedad en general piensa sobre la memoria. Es como un thriller psicológico, un drama legal y una tragedia griega, todo en uno”, expresó el director de Buried, Ari Pines.

Por Redacción Admit One.

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