¿Por qué nos atrajo tanto esta nueva versión del Joker, más allá del fanatismo por DC o la sublime actuación de Joaquín Phoenix? Joker, de alguna forma, nos muestra a través del arte un espejo social, por ejemplo, cuando cita literalmente las deficiencias institucionales en la que se cría nuestro antihéroe. Con la noticia de su secuela, Joker: Folie A Deux (locura compartida), nos queda la intriga de qué línea seguirá ahora la historia.

Lo cierto es que la pandemia del COVID-19, puso en relieve problemas como la pobreza, el costo de vida, la alienación social, y también la enfermedad mental. Temas considerados tabú. Convengamos que no es simpático para cierta elite discutir las falencias de nuestros sistemas actuales, menos aun enaltecer a un personaje descontento y anárquico. Como una trompada en la cara, Joker no hizo más que reflejar un aspecto patológico de nuestra sociedad. Recordemos que alude a los orígenes de un hombre producto de la negligencia institucional, el ostracismo social, que forja una personalidad disociada, acompañada de una violencia feroz.

Comportamientos que en su propio mundo caótico tienen sentido, pero para el resto de nosotros son el resultado claro del fracaso de un sistema institucional enfermo y deshumanizado. Tras estas falencias expuestas sin ningún temor entonces, ¿qué camino argumental tomará la secuela del Joker? ¿se centrará más en lo fantástico, en el accionar malvado de nuestro antihéroe? ¿o seguirá desenterrando las graves falencias sociales que son moneda corriente también en nuestro universo? Preguntas que pronto tendrán respuesta.

Por Redacción Admit One.

 

 

 

 

 

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