“Sussane me convirtió en un mejor artista”.

The Undoing es la nueva serie éxito de HBO dirigida nada menos que por la danesa Susanne Bier, con guion de David E. Kelley (Chicago Hope, Ally McBeal). Y como si esto fuera poco, cuenta con un elenco multiestelar encabezado por Nicole Kidman, Hugh Grant y el gran Donald Sutherland. Un thriller psicológico que tiene como punto de partida a una terapeuta casada con un oncólogo, ambos exitosos y de renombre, quienes tienen al pequeño Henry. Su existencia aparentemente perfecta se desmoronará cuando una misteriosa mujer que entra en su vida, aparece muerta.

El elenco que los acompaña, si bien no son nombres tan populares, están a la altura artística de las estrellas antes nombradas. Entre ellos se destaca el portorriqueño Ismael Cruz Cordova, quien en la ficción interpreta a Fernando Alves, el marido de Elena, la mujer asesinada. Uno de los personajes más llamativos y misteriosos, que con el pasar de los capítulos se torna cada vez más relevante (¡a no perderse este domingo el capítulo final!). En Admit One tuvimos la oportunidad de hablar con él sobre esta maravillosa experiencia:

¿Cómo fue hacer The Undoing?

ICC: Algunas veces un poco estresante y abrumador, para ser honesto. No era consciente de que era un reparto tan pequeño y una vez que llegué allí me enviaron rápidamente a hacer una lectura del guion donde me di cuenta de inmediato, de que se trataba de un grupo de artistas y que esta iba a ser una experiencia más cercana al teatro que simplemente “poner un programa al aire”. La atención al detalle, a la actuación y la atención a la voz artística y el aporte de los actores que venía de Susanne y David (los productores), era refrescante y emocionante. Y se nota cuando ves el show. Todos somos muy diferentes, pero tocamos la misma melodía, fuimos partes del mismo cuerpo. Hubo mucho respeto por los demás desde el principio. Tuvimos dos grandes líderes como Susanne y Nicole, que marcaban el tono.

Cuando leíste por primera vez los guiones de David Kelley, ¿qué pensaste?

ICC: Estaba muy metido en los giros y fui cambiando de opinión mientras lo leía. En un momento dado estaba decidido a que Jonathan (Hugh Grant) lo había hecho y luego me dije: Espera, ¿lo hice yo? Y también empecé a dudar de Grace (Nicole Kidman). Fue como, ¡Grace pudo haberlo hecho! Oh mierda… (risas). Sabes, hay una escena en la que ella es capturada por las cámaras de seguridad y pensé, Oh Dios mío, ¿lo hizo? Así que te mantiene involucrado, y eso es un tributo a la calidad de la escritura. David es muy bueno capturando las complejidades de la humanidad, lo que significa que todo el mundo tiene un “lado oscuro” y que está expuesto, y eso lo hace muy democrático e igualitario porque esa es la realidad de la condición humana. Todo el mundo tiene la capacidad de ser asombroso, heroico, generoso, santo, y también la capacidad de ser el villano. Así que la escritura fue buena, no creo que nadie pueda estar seguro de quién es el que mató a Elena hasta el final.

Existe ese viejo cliché de actuar con niños y tienes escenas con Edan Alexander, que interpreta al hijo de Fernando, Miguel. ¿Cómo fue trabajar con Edan?

ICC: Me encantó trabajar con Edan. Teníamos un vínculo muy parecido al de un padre y un hijo. Es como un hombre pequeño, con esas adorables mejillas. Y realmente lo amaba y lo protegía, me aseguraba de que estuviera bien, de que se sintiera seguro y de que supiera que podía acudir a mí para hablar de cualquier cosa como actor, pero también como niño. Todo se dio naturalmente con Edan.

Has participado de grandes producciones de TV –The Good Wife, Ray Donovan, Berlin Stories– ¿Cómo se compara con The Undoing para ti?

ICC: Es HBO (risas). No soy productor, pero desde donde yo estaba, parecía que entraban y decían: “Bueno, tienes una historia que quieres contar, aquí están los recursos. Vuelve cuando termines de hacerlo”. Se sentía que había mucha confianza. Me hicieron sentir muy cómodo tanto en el set como detrás de escena. Había apoyo para hacer lo que necesitábamos, para construir esta historia. Me sentí extremadamente cuidado y valorado. Así que tuve una gran experiencia. Y eso no es en relación a otras cosas que he hecho, pero fue un momento muy especial y aprendí lecciones increíbles como actor al trabajar con el reparto, y al trabajar estrechamente con Nicole, Hugh y Noma y, por supuesto, con Susanne. Me convertí en un mejor artista al trabajar con Susanne. Ella me sacó de mi zona de confort y siempre estuvo ahí tanto para guiarme como para regañarme. La fragilidad de las emociones que se me pedía que viviera, significaba que necesitaba sentir mucha compasión por el personaje y eso requería mucha ternura de mi parte. Necesitaba ese compromiso de mi directora y de los demás miembros del reparto y lo recibí, lo recibí diez veces. Fue especial… Desearía que pudiéramos hacerlo todo de nuevo. Trabajaría con cualquiera de ellos otra vez.

¿Qué piensa tu familia de tu carrera?

ICC: Odiaban que yo quisiera actuar. Actué en contra de sus deseos. Porque mi madre dio a luz a mi hermana cuando tenía 15 años y medio, y no terminó la secundaria, mi padre tampoco. Crecieron sin nadie a su alrededor que fuera a la universidad, yo fui el primero en ir, así que me dijeron: Tienes que ser médico o abogado. Destrocé sus sueños. Y sé que no fue algo egoísta. Para mis padres, si podía tener la oportunidad de vivir una vida diferente a la que ellos tenían, ¿por qué iba a desperdiciarla actuando? Mi padre incluso me llevó a ver a un psicólogo y le dijeron “por favor, arregla a este niño” (risas). Pero yo fui muy firme, estaba decidido. Era un gran nadador, siempre entre los tres primeros puestos, tenía buenas notas, tenía todo preparado – era muy trabajador – así que para ellos convertirme en actor no era lo que esperaban. Pero sabes, tengo una increíble ética de trabajo que ellos me transmitieron, de hecho, es emocionante hablar de esto. Ha sido un verdadero viaje.

Pero ellos deben estar tan orgullosos de ti ahora…

ICC: Sí, lo están. Conseguí mi primer papel en una película a los 15 años y ellos vinieron al set a regañadientes y pudieron ver la ética de trabajo que me habían enseñado. Se turnaban para llevarme al set y mi padre se quedaba en el coche, y el director iba, hablaba con mi padre y lo alababa mucho por haber criado a un niño tan sólido éticamente, ya sabes, y pudieron ser testigos de que había encontrado mi vocación y no iba a desviarme de ella. Se convirtieron en mis asesores número uno: venían a menudo a los sets en los que yo estaba y mi madre se sentaba con los productores con sus auriculares para comprobar mis tomas y darme feedback (risas). Es la devolución de una mamá, pero muy, muy valiosa, porque ella representa, en mi opinión, al público; además es honesta conmigo, le digo: ¿Sentiste algo al ver eso o no sentiste nada? Y ella me lo dice. Así que sí, están muy orgullosos. Y también espero que mis hermanos, mi familia, mi país, Puerto Rico, la gente que represento también lo estén. Yo estoy orgulloso de representarlos.

Puerto Rico es claramente muy importante para ti. ¿Cómo afrontas todos los viajes, el estar lejos de casa que es parte del trabajo?

ICC: Definitivamente lo asumo. Cuando viajas, experimentas las diferencias en la culturas, las sociedades, y eso alimenta lo que haces como artista y como persona socialmente involucrada; también te hace darte cuenta de lo conectada que está la humanidad. Creo que me ha hecho una persona más empática. Adoro conocer gente interesante, a menudo los bohemios y los raros (risas). Con frecuencia, cuando aterrizo en algún lugar, digo: ¿Dónde está la zona de los raros? ¡Llévenme allí! Porque así es como prospero. Viajar, conocer gente diferente, informar lo que estoy haciendo, y siento que quiero dirigir, escribir, quiero contar historias. Pero, por otro lado, estar lejos es más difícil a medida que crezco. He estado en este camino durante siete u ocho años en total; estuve lejos de Puerto Rico y de mi familia durante unos 13 años. Lo extrañas. Fue más fácil a mis 20 años, ahora está empezando a ser un poco más difícil. Y hay momentos en los que uno se siente un poco solo, uno piensa en su familia, piensa en tener una familia. A veces quiero ir a mi cafetería favorita por las mañanas y encontrarme con la misma gente. Quiero tener amistades más largas que las que he podido hacer trabajando. Así que estar lejos es una lucha y a menudo me entristece. Pero la recompensa es importante. Puedo tener este foro para hablar de estas cosas, puedo difundir un mensaje que realmente tiene un impacto, y eso hace que todo valga la pena. Estoy en esto para ganar (risas), y estoy intentando encontrar estructuras que me permitan cosas como tener a mi familia más cerca, y también formar mi propia familia. Espero que eso suceda.

¿Esperas dirigir una película en Puerto Rico algún día?

ICC: Si. Soy una persona de Puerto Rico, pero también soy una persona de Nueva York, así que esos dos mundos viven en mí constantemente. Muchas de las cosas que escribo unen a la gente de ambos. Pero definitivamente quiero volver a Puerto Rico. La riqueza de talento allí es increíble, delante y detrás de las cámaras. Tienen equipos feroces. Así que quiero trabajar con mi gente y ahora que tenemos, por ejemplo, HBO Latino, HBO Brasil, HBO España, ese es el tipo de calidad que quiero hacer. Algo que una plataforma como HBO tomaría y trabajaría en conjunto, para mostrar estas hermosas, increíbles historias que tienen un amplio alcance.

Por María Paula Ríos.
paula@admitone.fun

 

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